28.3.11

¿LAS PIPAS SON MADERA?

(Dedicado a Aurea y su maravillosa casa en espiral)

MODULO INFORMATIVO SOBRE VIVIENDAS SOSTENIBLES

Sí, era una pregunta sin la menor importancia, por comentar algo, no hace falta que me conteste hoy, señor, pero antes permítame limpiar el mantel (tan lleno de restos de comida recreativa), además los pájaros no creo que lleguen esta vez antes que las orugas. Ponga su casco encima de la mesa, y arrellánese a gusto en su balde de goma invertido, haré que nos traigan unas latas de huevas de cangreja de charca para hacer más amena la entrevista. ¿Desea alguna cosa más, señor supervisor de procesos horizontales?

Por cierto, al fin he podido seguir sus consejos acerca de la construcción de mi casa en las afueras. Gracias a la gran determinación que sus sugerencias provocaron en mí, logré recoger mil toneladas de cáscaras de pipas de la playa de Torrenueva. Lo único que dificultó la operación fue la contratación del camión y su conductor, ya que a parte de su elevado coste, fueron necesarios muchos viajes, casi todos ellos al baño debido a la continua indisposición del camionero quien había sido recientemente operado sin éxito de sedimentaciones. Su familia decidió no acompañarlo en los viajes a la playa porque les daba un poco de asco acarrear los baldes de drenaje, dejándome por tanto a mí a cargo de tal actividad.

La máquina de drenado además no funcionaba bien, así que tuve que ingeniármelas para extraer manualmente todos los restos orgánicos adheridos al saco rectal (rascando con una espátula de emplastes) en los escasos ratos libres de que disponía, pues dadas los frecuentes quebrantos del camionero no tuve más remedio que encargarme yo mismo del filtrado de cáscaras, limpieza y posterior llenado de los depósitos del camión.

Y no es que me molestara cuidar de ese hombre ni mucho menos, sino que estos cuidados requerían una gran dedicación por mi parte, así que le habilité una cama entre la caja y el chasis del camión para tenerlo vigilado durante las labores de carga y descarga, y en el resto de labores le instalaba en un camastro dentro de una carretilla, lo que me permitía una movilidad bastante aceptable.

Tan sólo una consulta más señor, y no es que me queje ni mucho menos, pues a estas alturas el trabajo ya está casi finalizado a falta de encontrar un carpintero sano que se ocupe de la construcción de la casa. Espero que no me malinterprete creyendo que no le creo, pero las pipas son madera, ¿verdad? No hace falta que me conteste hoy.

12.3.11

NOSOTROS


Hemos pensado que estaremos muy contentos con cualquier decisión que tomes a partir de ahora, siempre que haya crías.

6.3.11

BOQUERONES EN ALMIBAR


“Avanzo a través de los pardos ambientales,

el suelo está pulido,

hay una vasta extensión de este suelo,

los laterales y el techo conforman junto con el pulido y vasto suelo una habitación considerablemente espacial…

de vez en cuando pasan máquinas con personas subidas,

sus caras expresan tranquilidad,

me pregunto si quiero café, regalo o revista,

veo a una señora con la que he venido coincidiendo toda la mañana en el aeropuerto, se descalza de un zapato, algo le molesta, apoya una mano en el cristal de la farmacia, había un huevo dentro, un bebé subido a la lámpara del vestíbulo llora intermitentemente, desde el puesto de información dos policías discuten con un fontanero militar que por lo visto se estaba llevando las tuberías conectadas al radiador general “para mirarlas a la luz”,

etc”.

De pronto cambio el rumbo y me dirijo al aseo porque:

quiero cambiarme de ropa,

y limpiarme las migas de la espalda,

y sentarme tranquilamente sin que nadie me mire
(tengo dos cabezas)

qué?

a. que tengo dos cabezas

b. y por qué no me dijiste nada?

a. porque no me lo preguntaste

b. no creí que fuese necesario

Y sucedió que en ese preciso instante la matriz mutó una vez más su estructura creando una glóbula interdimensional.

Nuevamente me hallé en un paraje campestre como de cuento, dando un paseo a la orilla de lo que parecía un río, si no fuese porque su agua era de un vivo color naranja tornasolado. La vegetación era al tiempo familiar y desconocida, los campos de hierba violeta invitaban a revolcarse en ellos…

Pero me pregunté que clase de bichos podrían acaso habitar estos parajes, y este pensamiento me obligó a reconsiderar mi confianza inicial.

Y sucedió que al cabo de un rato me vi ante un organismo biológico que, para definir de una manera rápida aunque rudimentaria, constituía una mezcla entre rana y bogavante con las proporciones de una oveja adulta. Presentaba su conjunto un color azul eléctrico con iridiscencias amarillas, tenía varios pelos con terminaciones en espiral en el lomo y proyectaba una pequeña imagen holográfica de sí mismo a unos cincuenta centímetros de su hocico.

Me acerqué a tocarlo con el fin de comunicarme con él pero al llegar a su emplazamiento perdí el entendimiento cotidiano para verme repentinamente tirado sobre un charco en mitad de la acera durante un día lluvioso con gente pasando a gran velocidad que me echaba monedas a los ojos.

Todo había sido un sueño —pensé con cierta decepción—, ahora recuerdo perfectamente la goitibera de carreras que me arrolló después de bajar del autobús número 911 cuyo conductor cantaba los principios de todas las canciones conocidas de la historia sin parar un solo instante…

Y sin embargo desperté de nuevo, ahora me encontraba en la barra de un bar diciendo a un camarero lo siguiente:

—Buenos días, quisiera una ración de boquerones en almíbar.

—Eso es un postre.

—Sí.

—¿Entonces qué quiere de primero y segundo plato?

—Sólo quiero postre.


Se diría que todo era mucho más normal de lo que había soñado hasta entonces,

pero ocurrió que desperté otra vez…

y otra…

hasta que me di cuenta de que no había manera de no soñar,

y concluí que el estado de vigilia es otro sueño.