6.3.11

BOQUERONES EN ALMIBAR


“Avanzo a través de los pardos ambientales,

el suelo está pulido,

hay una vasta extensión de este suelo,

los laterales y el techo conforman junto con el pulido y vasto suelo una habitación considerablemente espacial…

de vez en cuando pasan máquinas con personas subidas,

sus caras expresan tranquilidad,

me pregunto si quiero café, regalo o revista,

veo a una señora con la que he venido coincidiendo toda la mañana en el aeropuerto, se descalza de un zapato, algo le molesta, apoya una mano en el cristal de la farmacia, había un huevo dentro, un bebé subido a la lámpara del vestíbulo llora intermitentemente, desde el puesto de información dos policías discuten con un fontanero militar que por lo visto se estaba llevando las tuberías conectadas al radiador general “para mirarlas a la luz”,

etc”.

De pronto cambio el rumbo y me dirijo al aseo porque:

quiero cambiarme de ropa,

y limpiarme las migas de la espalda,

y sentarme tranquilamente sin que nadie me mire
(tengo dos cabezas)

qué?

a. que tengo dos cabezas

b. y por qué no me dijiste nada?

a. porque no me lo preguntaste

b. no creí que fuese necesario

Y sucedió que en ese preciso instante la matriz mutó una vez más su estructura creando una glóbula interdimensional.

Nuevamente me hallé en un paraje campestre como de cuento, dando un paseo a la orilla de lo que parecía un río, si no fuese porque su agua era de un vivo color naranja tornasolado. La vegetación era al tiempo familiar y desconocida, los campos de hierba violeta invitaban a revolcarse en ellos…

Pero me pregunté que clase de bichos podrían acaso habitar estos parajes, y este pensamiento me obligó a reconsiderar mi confianza inicial.

Y sucedió que al cabo de un rato me vi ante un organismo biológico que, para definir de una manera rápida aunque rudimentaria, constituía una mezcla entre rana y bogavante con las proporciones de una oveja adulta. Presentaba su conjunto un color azul eléctrico con iridiscencias amarillas, tenía varios pelos con terminaciones en espiral en el lomo y proyectaba una pequeña imagen holográfica de sí mismo a unos cincuenta centímetros de su hocico.

Me acerqué a tocarlo con el fin de comunicarme con él pero al llegar a su emplazamiento perdí el entendimiento cotidiano para verme repentinamente tirado sobre un charco en mitad de la acera durante un día lluvioso con gente pasando a gran velocidad que me echaba monedas a los ojos.

Todo había sido un sueño —pensé con cierta decepción—, ahora recuerdo perfectamente la goitibera de carreras que me arrolló después de bajar del autobús número 911 cuyo conductor cantaba los principios de todas las canciones conocidas de Los Beatles sin parar un solo instante…

Y sin embargo desperté de nuevo, ahora me encontraba en la barra de un bar diciendo a un camarero lo siguiente:

—Buenos días, quisiera una ración de boquerones en almíbar.

—Eso es un postre.

—Sí.

—¿Entonces qué quiere de primero y segundo plato?

—Sólo quiero postre.


Se diría que todo era mucho más normal de lo que había soñado hasta entonces,

pero ocurrió que desperté otra vez…

y otra…

hasta que me di cuenta de que no había manera de no soñar,

y concluí que el estado de vigilia es otro sueño.

14 dijo:

Anonymous Anónimo dijo...

¡Quizá un día pueda acabarse todo el postre y no sea un sueño¡ ¿o ha perdido esa esperanza?

16:15  
Blogger fran rubio dijo...

Sí, habría que probar a comerse el postre hasta el final a ver qué pasa.

Y ya que estamos me pregunto si alguien ha verificado ya la infinitud de los números contándolos de uno en uno.

14:23  
Anonymous Anónimo dijo...

ufff qué listo eres, superinteligente y eso, cuando sea mayor quiero ser como tú, aunque no llegue a saber nunca nunca lo que es comerme una postre hasta el final,
por ejemplo lichis en almibar.

15:17  
Anonymous __ MARÍA PEQUEÑA __ dijo...

ANÓNIMO, CÓMPRATE UNA CAJA, MÉTELA EN UN POSTRE Y DESPUÉS A DIGERIRLA.
UN SALUDO. (Hoy es el día de la mujer).

19:44  
Blogger fran rubio dijo...

Me encantan los lichis en almíbar, e incluso beberme el juguillo directamente del plato.

María Pequeña, curiosamente hoy también es carnaval, a seguir disfrutando.

20:34  
Anonymous Anónimo dijo...

_María pequeña_ vale, nos vemos en facebook.

16:55  
Anonymous Anónimo dijo...

Despues de entrar como 6 veces en esta ultima actualización y no saber que decir, te diré lo que siento cada vez que entro y solo leo el titular.
"Boquerones en almibar" es un concepto que me voltea el estomago al borde de la nausea.

Comentario libre de afectación de afectos.
Os quiero.
Noe

15:11  
Blogger fran rubio dijo...

Sí, es cierto, qué asco! Pero la verdad es que se trata de un sabor/textura imaginado, ¿o acaso lo ha probado alguien? De cualquier modo es un postre, ¿no?

Ahora mismo te estamos queriendo también.

20:02  
Anonymous L´chef dijo...

Boquerones en almibar jamás sería un postre, en todo caso un primer plato agridulce.

14:14  
Blogger fran rubio dijo...

Por fin alguien que nos saca de dudas, gracias!

Sin embargo, según los fundamentalistas de la repostería, el almíbar en sí mismo tendría el suficiente peso como para convertir en postre cualquier objeto permeable.

15:10  
Anonymous el primo de zumosol dijo...

pues mi primo Jeronimo Sanchí que ha trabajado en el Gullit dice que también las piedras son permeables y que eres un cateto culinario.

08:48  
Blogger fran rubio dijo...

Dependiendo de la porosidad de la piedra se podría hacer un postre más o menos decente, pero ni siquiera la piedra pómez creo que tenga la suficiente capacidad de absorción como para almibararlo y esperar a que la gente se chupe los dedos.

10:34  
Anonymous Anónimo dijo...

y un corazón de piedra?, ¡sácale sabor a eso¡

11:11  
Blogger fran rubio dijo...

Un corazón de piedra no es un corazón, sino una piedra en forma de corazón. Las piedras saben.

11:56  

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