GILDA, LA LOLA

En 1999 se hizo un experimento con 100.000 individuos conscientes a quienes se les propuso el siguiente enigma:
“Hágame caso, recoja sus cosas y quédese. O deje sus cosas, váyase y no me haga caso. En cualquiera de los casos, pruebe a hacer una cosa distinta de la que hace en este momento. En el caso de que decidiese no hacerme caso, hágame caso, no me haga caso”.
El 95 por ciento de esos 100.000 individuos declaró tras la prueba y al unísono que “No lo sabemos”.
El 5 por ciento restante preguntó:“¿Estáis seguros?”.
Y el 95 por ciento respondió: “Sí, no estamos seguros”.
BAJANDO LAS ESCALERAS, AL OTRO LADO DEL PUENTE...
Te encontré de pronto frente a mí, y nada de lo que allí veía me recordaba a nada a lo que yo haya visto. De hecho no veía nada, es decir, nada que tuviese ningún sentido y por lo tanto es como si no viese nada, o como si viese un algo indefinible, y sin embargo esa imagen me cautivó de una manera tranquila. Una tranquilidad sostenida y continuada.
Muy parecido a cuando no pasa nada,
pero un poco más sentido.
Saber quién eres es ahora posible,
ya no encuentro tu forma.