18.10.07

PARA QUIEN QUIERA PRUEBAS


Si usted intenta elevarse en el espacio tirando hacia arriba fuertemente de sus orejas se encontrará con una de las más fascinantes paradojas que la física vigente le pueda proporcionar. Merece la pena intentarlo con esperanza sincera. De no ser así, huya lo más rápido posible de ese asunto. La primera pérdida es la pérdida más pequeña.

Una muchedumbre se congrega en torno a una tarima sobre la cual el Dr. Röegter se dispone a elevar su cuerpo en el espacio tirando hacia arriba fuertemente de sus orejas “con una notable carga de esperanza verdadera” según afirmó durante su discurso preliminar.

“Mi querida Berta, espero que puedas perdonar esta insensatez, aunque he de decirte que esta insensatez para mí no es tal, sino la prueba definitiva de que cualquier cosa de cualquier índole es para nosotros una creencia programada en el cerebro, que puede ser sustituida por cualquier otra sin que notemos oscilación alguna entre sus respectivos niveles de veracidad. Así pues, ¿qué importancia podrá tener ninguna cosa? Y sin embargo este paso ha sido únicamente posible gracias a ti, pues me has procurado la motivación suficiente para alcanzar la claridad y el discernimiento. Siempre gracias”.

EL DR. ROËGTER TIRA HACIA ARRIBA FUERTEMENTE DE SUS OREJAS

La expresión en los rostros de la muchedumbre refleja un alto grado de excitación.
Aunque desde aquí no lo podamos ver, es totalmente seguro de que algo está pasando.
Hay niños subidos a tapias. Voy a preguntar.

—Hola niños, ¿qué estáis viendo desde allí?

4 dijo:

Blogger WODEHOUSE dijo...

El dr. Roigter de nuevo, eso es de celebrar!.

Esto no viene a cuento pero , o sí?? a lo largo de mi infancia rodeada de cuatro hermanos muy bestias he tenido por tanto el privilegio incalculable de vivir todo tipo de experiencias que, a fuerza de ser traumáticas en su día, ahora cobran gran valor testimonial, experimental y sentimental.

Así pues entre los múltiples juegos que inventaban en las largas tardes de invierno hacinados en nuestro cuarto de juegos con olor a tigre y a ambientador a partes iguales, 70%/30%, más menos la proporción,
uno de los más practicados era (aparte del de la "nave espacial" :meter a uno durante media hora dentro de una cama abatible de subir y bajar) era digo el juego del "ascensor": que consistía en que uno levantara por las orejas a otro hasta hacerlo levitar.
Veo que el Dr. Roigter ha realizado el más difícil todavía haciéndoselo a sí mismo. Todo un avance científico sin duda. las generaciones venideras le estarán agradecidos.

11:54  
Anonymous Pitita Ridruejo dijo...

A mi sí que me gustaría darle un buen tirón de orejas al doctor Rogelio ese. Pero ¿Cómo se le ocurre hacer sus experimentos en el parque a la misma hora que empezamos nuestros rezos para las apariciones marianas?.
Y no me venga con la excusa de que después da unas bolsas de golosinas a los niños,no me covence, no señor.

15:43  
Blogger fran rubio dijo...

Nosotros practicábamos la silla del rey, que consistía en que uno se tumbaba boca arriba sujetando un cojín con los pies con el fin de elevar a otro hermano como si fuese una silla hidráulica. En un momento dado, la silla salía disparada junto con el hermano, lo que provocaba estados de gran excitación.

También nos llenábamos la boca de agua e intentábamos hacernos reír. El que acababa riéndose, o bien expulsaba el agua o bien se atragantaba. Era tan difícil aguantar la risa como en misa.

18:35  
Blogger WODEHOUSE dijo...

Veo que son distintas versiones de diversiones locas e incontroladas, me da mucha risa lo de la silla. La imaginación suplia la falta de tecnologías y ni falta que nos hacía!!!. Las almoadas daban bastante juego también, como los cojines, los armarios para meterse dentro y asustar a la chica. Productos como la "mircromina", la colonia, el papel de water o papel plata ,los polvos de talco ideales para patinar en el pasillo y las migas de galleta también iban bien. Las lámparas para columpiarse tipo liana, los calcetines podían ser dolorosos si se lanzaban hechos una bola al contrario. Todo valía, hasta una tortuga se podía lanzar con total impunidad. Zapatillas de cuadros que han caído a la calle desde el noveno.

11:04  

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