24.2.06

EL CIENTIFICO QUE ESTABA MUY ANIMADO


Acababa Babá de babear al paso de la comitiva de los postres cuando Babá se dió cuenta de que llevaba ayunando Babá varios días. Se había Babá prometido que no probaría bocado al menos durante todo el otoño. No sabía Babá si esto era mucho o poco tiempo, pues nunca había Babá ayunado. Dábale igual a Babá esta falta de previsión, su voluntad era sólida, con eso le bastaba a Babá.
Cuando el bobo de Bebo Yonson echaba los últimos puñados de tierra sobre la tumba de Babá, allá por mediados del otoño pasado, comprendimos Bebo y yo, que cuando Babá no bebía, no era por falta de sed, no. Babá no bebió porque no vió Bebé (¿Bebé?) que beber fuese fundamental para mantener un ayuno prolongado y al mismo tiempo bebe bababar babab bebo bebiendo dobe bebebebeb beeeeeeeee beeeeeeeeeeeeeeeeeee be be be be be be beee ¡eb!
Da igual, solo sabemos que Babá no bebió. ESTO SI QUE ES UN HECHO INCONTROVERTIBLE.

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