23.2.06

EL DESPERTADOR


Estando dormido no te das cuenta de que llaman a la puerta hasta que despiertas. Cuando despiertas y vas a ver quién es, preferirías no haberte despertado, y no por ser quien es, sino por cuándo es. En cualquier caso abres la puerta y dices: "No, aquí no es, se ha equivocado". Regresas a la cama y te das cuenta de que ya estás en ella. Tu conciencia se ha desplazado a otro cuerpo que sabes que es EXACTAMENTE IGUAL QUE EL TUYO, así que debes de estar dormido a juzgar por la tira de baba seca que se encuentra adherida al cuello, tu cuello. Tras unos momentos de confusión decides seguir despertándote mientras haces el desayuno (¿dos desayunos?).


Ahora que todo se trasladó al recipiente de los recuerdos, me pregunto si aquél pequeño incidente no habrá tenido algo que ver con mi reciente aversión a los timbres. Oigo timbres a todas horas, como despertadores de los antiguos. Así que he decidido apagarlos todos; por muchos que parezcan ser, los acabaré apagando todos. A estas alturas, ¿te das cuenta (me digo) de la cantidad de seres parecidos entre sí que habrán sido despertados? Y ellos sin saberlo, pues lo de los timbres se descubre más tarde, cuando el sonido se independiza del objeto que lo produce.


En fin, voy a ver quien es.

1 dijo:

Anonymous Anónimo dijo...

¿Apagar a los todos?.... ¿Qué los a todos? .... mmmmmm... uf! ¡Ya está! que suenen si es su función, otra cosa es que simpre les tengamos que hAcEr CaSo!(a no ser que no pueda reprimir la curiosidad)

13:10  

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